sábado, 15 de agosto de 2009

SOBRE EL EGO, QUE ANDA SUELTO


Hace algunos años en un foro que conducia se dio el tema a desarrollar sobre "EL EGO" y pues abundaron definiciones de aqui y alla, filosoficas, religiosas, politicas, etc., y pues no llegabamos a conclusion neutral alguna hasta que publique el siguiente articulo de Carlos Acosta sobre el tema y asunto arreglado, cuando menos en algo neutral que dio mas puntos de comunion que de discusion y ya cada quien de todos modos como pasa en cualquier coloquio virtual o en directo se siguio llevando sus definiciones y pensamientos actualizados, modificados o de plano se quedo con lo que traia.

Quiero dejar aqui ese articulo para futuras referencias porque parece que sigue siendo tema en varios foros que he acudido y pues para no disvariar yo si me quedo con lo esencial del presente documento. ¡Ah! y por cierto como me ayuda el Coaching para estos menesteres de crear consciencia acerca del propio EGO, porque hay que iniciar primero con uno antes de señalar el de los demas,¿no creen?

Hay que recordar que todo es Subjetivo y esto no es la excepcion sin embargo queda para mi bitacora del recuerdo sin mayor pretension que la anecdota.

REPRODUZCO A CONTINUACION PARTE DE UN ARTICULO INTERESANTE PARA MI Y
QUE ME DEJO MAS CLARO EL CONCEPTO DE EGO Y SU MANEJO. ESPERO LE SIRVA
A ALGUIEN MAS.
EL ARTICULO SE LLAMA EL EGO: UN ACOMPAÑANTE SIGILOSO
Por: Carlos Acosta B.

Existe la categorización realizada por Singh (1988) que ubica a las pasiones en cinco categorías a saber: la ira, la lujuria, el apego, la codicia y el ego. Estas características de los individuos naturalmente se dan por grados o matices segun el mismo autor.

El ego, dadas sus características que son probablemente muy especiales, sobretodo por el sigilo y el camuflaje que lo caracteriza cuando se presenta frente al yo de las personas; es decir, en la vida cotidiana, como también en un proceso de autoconciencia, su identificación es frecuentemente muy complicada. Así, este acompañante es diferente a la ira en cuanto a lo visible y fácil de detectar cuando se presenta; por ejemplo, en una situación de discusión o pelea. Otro tanto se podría decir de la lujuria; por ejemplo en una circunstancia de glotonería o de alcoholismo. En otras palabras, la ira y la lujuria son probablemente muy fáciles de observar sus matices e implicaciones; pero, por el contrario, el ego –en sus distintas grados-- requiere de un poco más de cuidado, ya que parece exigir una lupa especial para la observación en el otro o en uno mismo.

En este sentido, si una persona en una conversación con unos amigos busca la forma de expresar que estuvo de compras en Canadá u otro país, aun cuando no sea pertinente tal alusión, entonces parece claro que este individuo necesita decir esto para impresionar a los otros, sentirse bien, captar la atención, ganar prestigio, etc. Este ejemplo parece mostrar –en términos de la vanidad o presunción y a veces de arrogancia-- el ego que tiene esta persona.

Esto ocurre, igualmente, cuando, por ejemplo, una madre hace referencia a los singulares talentos de su hijo inmediatamente después que escucha que alguien comenta sobre los éxitos de los hijos de un vecino.

Pero existe todavía un grado más sutil del ego el cual es probablemente mucho más complicado para detectar su presencia y, por tanto, se necesita más de la cautela en la vida cotidiana, como también dentro de un proceso de conocerse a sí mismo o de crecimiento personal. Así, en una situación en la cual una persona va conduciendo su automóvil hacia un determinado sitio y en el trayecto otro intenta sobrepasarlo, hay la tendencia en algunos individuos de automáticamente acelerar un poco, a efectos de impedir que sea adelantado por el otro conductor. En este ejemplo se requiere de un poco más de autoconciencia para detectar que probablemente el ego se ha sentido un poco disminuido cuando alguien yendo de apuros intenta aventajarlo en la vía.

Igualmente, las manifestaciones del ego se presentan –según se está indicando-- cuando alguien siempre o con mucha frecuencia cree ostentar la verdad sobre algún evento o circunstancia. Esta situación se muestra, por ejemplo, cuando un individuo defiende que su grupo religioso es el que está con Dios y los otros están perdidos en el mundo por tener una creencia diferente. En este caso parece claro que la persona en mención no ha superado este tipo especial de ego y tal vez requiera de un poco más de autoconciencia para darse cuenta que este acto de vanagloria y desprecio –como truco de la mente—puede obstaculizarle su trascendencia.

Así mismo, una crítica que se exponga, aun en un medio académico, podría también contener a este yo sigiloso. Como bien lo ha planteado Singh (1988) "nadie critica a otra persona sin tener oculto un interés propio". Así, al justificar el acto de criticar, alguien podría hacer alusión que sus intenciones han sido de ayudar, apoyar, aclarar, etcétera algún aspecto que se esté haciendo o discutiendo; pero, ¿será solamente eso?, ¿habrá algo más? En este orden, una Introspección socrática podría ayudar a dilucidar el fondo de este asunto.

Otro ejemplo de esta pasión podría ser cuando un individuo decide no ir a una fiesta porque a éste lo invitaron "de boca" y no por medio de unas tarjetas que si enviaron a otros. Hay, igualmente, un ego probablemente muy sutil –tal vez el más agudo de todos— en el cual es importante tener cuidado durante la observación o auto-observación, pues parece ser muy difícil de identificar y manejar: el ego de ser humilde. Una persona manifiesta este ego, por ejemplo, cuando tiene la firme convicción de que es humilde; pero --con mucha frecuencia—hace alusión a sus amigos que no usa anillos ni collares, compra sólo ropas de marca no conocidas y que no tiene problemas en salir a la calle con una camiseta un poco desteñida.

Es importante expresar que, a pesar del largo tiempo que se pueda llevar practicando estos procesos introspectivos, como entes en proceso de humanización, es completamente natural y válido en algún momento de la vida manifestar algún grado de ego. En este sentido, es obvio, en términos de los niveles de conciencia, la diferencia entre una persona que expresa algún matiz de ego a sabiendas que lo es y expresarlo sin tener conciencia del mismo.

Sin entrar a dilucidar las cuestiones psicológicas que subyacen a estos comportamientos, si es importante dentro de un proceso de auto conocimiento revisar --a través de la Introspección socrática u otra estrategia para tal efecto-- estos aspectos de la vida, pues forman parte también de las cuestiones que se necesitan superar dentro de un proceso de trascendencia.

La próxima vez que ubique su automóvil salido un poco de la raya indicada en el estacionamiento y alguien se lo haga ver, antes de reaccionar verifique y auto pregúntese hasta dónde tiene razón la otra persona, pues esta es otra situación propicia para que el ego se presente con su brazo armado cual es la ira. Aunque difícil de creer para algunas personas, la espiritualidad también está presente en estas circunstancias mencionadas; pues además de lógico, es importante y necesario examinar el proceso de ser humano desde una perspectiva
integral, o sea, ver las cosas desde una coherencia entre lo devocional y lo personal.

BIBLIOGRAFÍA
Platón. Alcibíades o de la naturaleza del hombre. Aguilar. Buenos Aires. 1955.
Platón. Diálogos. Vol. I Gredos. Madrid. 1985.
Singh, A. Los Dos caminos. Sant Bani. Bogotá. 1988

BUENO ESPERO HABER APORTADO ALGO VALIOSO PARA LOS DEMAS Y ESPERO
HABERME QUEDADO EN EL BORDE PREVIO AL EGO Y NO REBASAR DICHO BORDE
PARA NO INCOMODAR A NADIE.

RECIBAN CORDIALES SALUDOS,
MANUEL

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